Bueno, lo que se dice conciliar… más bien diría haciendo encaje de bolillos para cuadrar horarios, días laborales, y no matar a los abuelos, que dicho sea de paso, se merecen un monumento como la copa de un pino.
Pero vamos por partes.
Nosotros, al igual que miles de familias, cuando llegan estas fechas, nos encontramos con que nuestras hijas tienen ochenta y pico de días de vacaciones (mi hija mayor los ha contado) y nosotros, papá y mamá, tenemos tan solo tres semanas. Eso significa, si echamos números así a lo rápido, que durante casi dos meses tendremos que trabajar mientras ellas están en modo vacaciones.

(Imagen de Mapfre)
Y aquí es donde empiezan los dolores de cabeza. Nuestros y de los sufridos abuelos.
Porque, honestamente, me toca el higadillo el tema de los casales de verano. El higadillo y el bolsillo. Para pagar casi 1000€ por las dos todo el mes de julio casi que me sale más rentable decirle a mi jefe que durante ese mes no trabajo y que no me pague.
Pero en nuestro caso, ya os digo, benditos abuelos que siempre están ahí al pie del cañón. Y que además se ponen de acuerdo entre ellos para combinarse los días de sus vacaciones, que tienen todo su derecho.
De manera que cuando mi madre se va de viaje, mis suegros se quedan. Y cuando mis suegros se van, es mi madre la que se queda cuidando al ganado ( una frase muy de padre, como le echo de menos ).
A todo esto hay que añadir que el padre de las criaturas se va de casa muy pronto, y que yo, que tengo horario más normal, en verano me toca hacer sustituciones, por lo que hay varias semanas en las que me tengo que ir de casa a las 6:30 de la mañana.
Entonces lo que hacemos es que duerman en casa de los abuelos. No me parece justo para ellos hacerlos venir a mi casa a esas horas. Ojo! Y se que si se lo pidiera, lo harían. Pero no es plan.
Así que esta semana, por ejemplo, están en casa de los abuelos de lunes a viernes. Y a mitad de semana, ayer, nos vimos y pasamos toda la tarde juntos en la piscina.
Las echo mucho de menos pero es lo que hay. No tenemos alternativa.
Ellas se que están súper bien, las cuidan, las miman, las llevan arriba y abajo, buscan actividades para distraerlas, les compran cositas… así que dentro de lo malo, no estamos mal.
Todos, padres y abuelos, formamos un equipo, que funciona a la perfección, y soy muy afortunada por ello.
Claro que me encantaría hacer los mismos días de vacaciones que ellas y poder hacer de madre las 24 horas del día. Pero como tengo que trabajar, nos lo organizamos y tomamos de la mejor manera posible.
Aunque ahora que lo pienso… ochenta y pico de días seguidos con ellas… bueno ejem… que están genial con los abuelos!!
Con este post participo en el #RetoVerano de Madresfera y aprovecho para recordaros la labor que lleva a cabo la ONG Educo con su programa de becas comedor para que 500.000 niños puedan tener una comida completa al día.

Esta ong también nos recuerda que unos 350.000 niños se quedarán solos en casa todo el día mientras sus padres tienen que ir a trabajar, los llamados niños de la llave.
Merece la pena recordarlo y difundirlo porque es algo que nos puede pasar a todos, #TePuedePasarMañana
Así que desde aquí os deseo a todos un muy feliz verano y una feliz conciliación.
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