DARLE LA VUELTA A LA TORTILLA
- mamatribudoula
- 5 dic 2017
- 3 Min. de lectura
Yo le di la VUELTA A LA TORTILLA el día que decidí que no quería seguir viviendo con la ansiedad pegada a mi.
El día que decidí que no le iba a permitir que me arruinara la vida.
El proceso no fue ni rápido ni fácil, pero valió la pena.
Tampoco lo hice sola, tuve ayuda.
Mi vida junto a la ansiedad empeoraba cada día. Me limitaba muchísimo.
Pero yo no me sentía con fuerzas para luchar, simplemente me dejaba llevar por la vida.
Mi día a día se limitaba a ir a trabajar, y después encerrarme en casa a lamentarme por mi mierda de vida.

Empecé a ir a una psicóloga, y yo quería ver resultados a la de ya, desde el primer momento. Pero las cosas no funcionan así. Ahora, viendo la situación desde la perspectiva que da el paso del tiempo, veo que el proceso seguía su curso evolutivo, aunque yo no era consciente de ello. Con su ayuda, y mi fuerza de voluntad, empecé a dar pequeños pasos. Por cada cinco pasos que avanzaba, retrocedía uno. No pasa nada, me decía la terapeuta, es normal. Así que me levantaba y seguía.
Fue un camino espinoso, y muy solitario. Muchas “amigas” se alejaron, el que era mi pareja no estuvo a la altura… la gente seguía con su vida, y yo me quedé apartada en mi burbuja de seguridad. No les culpo, supongo que no era fácil estar a mi lado.
Yo seguía con mis sesiones de terapia, con las tareas que me mandaba la psicóloga, con mis avances. Llevaba un diario y en él anotaba lo positivo y negativo del día, los avances que había hecho, hasta donde había sido capaz de llegar, los momentos en que me había acobardado y me había vuelto a encerrar en mi mundo.
En esos duros momentos de mi vida, en que me sentía sola, en que ya no me quedaba casi nadie a mi lado, más que mis padres y mi hermana, apareció una persona que fue crucial en mi vida, y lo sigue siendo, mi pareja a día de hoy.
Me dijo que la maleta que yo arrastraba, sería menos pesada si la llevábamos entre los dos, y así fue.
En ese momento le di completamente la vuelta a la tortilla de verdad. De su mano, empezaron los grandes progresos. Él me obligaba a enfrentarme a mis miedos, no valían mis excusas, ni mis lloros, había que enfrentarse a la ansiedad de cara, y con valentía.
De ver mi vida y mi futuro completamente negro, empecé a verlo todo de otro color. Poco a poco los matices se fueron suavizando, y vi la luz al final del túnel por primera vez en mucho tiempo.
A día de hoy, puedo decir que mi enemiga, la ansiedad, está prácticamente controlada. Hago una vida normal. Y me siento orgullosa del cambio que ha dado mi vida. Con ayuda profesional, y apoyo de los que nos quieren, se le puede dar la vuelta a cualquier tortilla.
Por eso he escrito este post, para participar en el CARNAVAL DE POST de MADRESFERA y NOVARTIS dentro de la campaña #DaleLaVueltaaLaUrticaria Con mi historia animo a quién padece algún problema en su vida, ya sea de salud, o de lo que sea, a que busque ayuda, a que se deje ayudar, porque con ganas y fuerza de voluntad, y esa ayudita que todos necesitamos, es posible darle la VUELTA A LA TORTILLA y que aquello que oscurecía nuestra vida, desaparezca y vuelva a lucir el sol en nuestro día a día.
Si necesitáis más información y ayuda sobre la urticária podéis acceder a AAUC y TU CUENTAS MUCHO
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