LA INMENSA FORTALEZA DE LAS MADRES
- mamatribudoula
- 5 ene 2018
- 2 Min. de lectura
La fortaleza de una madre, es algo sorprendente.
Y hoy quería hablaros sobre ello.

Hace unas semanas, conocí a las mamás de Teo y José María, ambos diagnosticados de leucemia. En el post de ayer os hablo de ellos y de la donación de médula MEDULA PARA MATEO
Estas mamás tienen cuentas en Instagram donde nos cuentan la evolución y el día a día de sus pequeños guerreros.
Estos niños tienen una luz especial en su mirada, y una sonrisa que te enamora.
Y sus madres? Ellas son auténticos muros de carga. Soportan con fuerza y valentía el gran peso que supone tener un hijo que está enfermo.
Después de escribir el post sobre la donación de médula, que me quedé bastante tocada, no os voy a engañar.
Pensaba, como madre, de donde sacaría yo la fortaleza si me tocara lidiar con semejante monstruo. Se que encontraría esa fuerza, incluso debajo de las piedras. Pero es tan duro!
Además, ayer me llegó una entrevista que publicaba la vanguardia, a Cristina, una chica que había superado un cáncer de mamá de los más agresivos, y había perdido a su hija pequeña de cáncer también.
Leí esa entrevista con los ojos llenos de lágrimas. Como puede ser la vida tan perra?
Entré en su cuenta de Instagram, y estuve un rato mirando fotos y leyendo algunos textos. Y ya acabé de hundirme por completo. Vi fotos de su hija Martina, recordaba como ella en la entrevista contaba como se despidió de ella.
Y a pesar de que le ha tocado vivir lo más duro que puede haber en esta vida, que es perder a un hijo. Ella está decidida a tirar para adelante con “dos cojones”. Mirando a la vida de frente. Disfrutando de cada día, de cada momento, a tope.
Ayer, como os digo, me quedé muy tocada. Me venía a la cabeza una y otra vez esa niña que se había ido cuando no le tocaba, esa madre que había tenido la valentía de decirle a su hija que se fuera en paz, que “yo sonreiré por ti”…
Tenía unas ganas locas de abrazar a mis hijas pero no podía, dormían con los abuelos porque su padre y yo trabajamos. Así que tuve que conformarme con oír sus voces por teléfono.
Se que es tremendamente injusto que yo esté triste.
Porque estas madres que están sufriendo tanto, le están echando pelotas a la vida, con una sonrisa siempre. Y quién soy yo para estar así?
Pero no puedo remediarlo. Será que empatizo con sus sentimientos, con sus emociones, con su tristeza, y me dejo arrastrar por mis propios fantasmas.
Aun así, quiero quedarme, de todo esto, con la lección de VIDA que me nos están dando estos niños que a pesar de su enfermedad le sonríen a la vida. Con la que nos están dando estas madres que a pesar del enorme dolor y sufrimiento que sienten, cogen el toro por los cuernos y arrasan con todo.
Con la lección de que esta vida es corta, es jodida, pero también es maravillosa si sabemos vivirla. Si la disfrutamos a tope. Si valoramos y disfrutamos los pequeños momentos que nos producen felicidad.
Hagamos lo que nos llene, nos de paz, nos haga reír, nos de felicidad.
Amemos con fuerza, de forma incondicional a nuestros hijos.
Y vivamos, por encima de toda, vivamos!
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