En cuanto llega el calor, a muchos padres les entra la locura del pañal.
Un poco antes de semana santa me dijo la profesora de mi hija pequeña, de 23 meses, que después de vacaciones de pascua, iban a empezar a ofrecerles hacer pipí en el orinal.
La verdad es que no me lo esperaba aún, la veo tan bebé…
Pero pensé que por probar tampoco perdíamos nada.

La verdad es que es un tema que, realmente, no me preocupa. En el sentido de que en casa intentamos respetar los ritmos de cada una de nuestras hijas.
No hay que olvidar que el control de los esfínteres es un proceso madurativo, por lo tanto es algo que no podemos, o no demos forzarlo. Cada niño tendrá su ritmo. Es cierto que podemos acompañarlos en este camino, pero siempre respetando sus ritmos.
No porque llegue el buen tiempo debemos correr todos como locos a quitarle el pañal a nuestros hijo. Y si no está preparado?
No somos los padres los que decidimos en que momento hay que quitarlo, son ellos mismos.
He llegado a leer titulares en alguna web de maternidad del estilo de “como quitar el pañal en tres días”
Perdón???
Al igual que aprender a hablar, a andar, tiene su proceso, aprender a controlar los esfínteres también. Debe ser un proceso natural, sin agobios, sin prisas, y sin mirar si hace frío o calor. Que es más cómodo cuando hace calor? Cierto, pero eso no depende de nosotros, si no de nuestros hijos.
En mi caso mis dos hijas han llevado ritmos diferentes.
La mayor; sobre esta época, empezaron a ponerla en el orinal por las mañanas en la guardería. Probaron a ver que tal. Nos avisaron, y en casa le ofrecía el orinal a menudo. Cuando hacía el pipí allí era una fiesta. Si no salía, no pasaba nada y así se lo hacíamos saber. Y si el pañal tenía pipí o se le escapaba, tampoco pasaba nada. Y hay que decírselo, para que no se sientan mal. Valorando siempre todo lo que hacen.
El pipí lo controló enseguida. Pero con ella la caca fue muy complicado. No había manera de que la hiciera ni en el orinal ni en el wc. Como iba sin pañal durante el día, la caca se la hacía encima. Incluso llegó a pasarse varios días sin hacer, provocado por ella. Nos dijeron en la guardería que era algo bastante habitual, como no quieren hacer la caca en el orinal, se la aguantan hasta que ya no pueden más.
Intentamos no presionarla, dejarla un poco a su aire, pero no había manera. Y la verdad es que me preocupaba.
Ella había llegado a hacérselo encima y esconder la caca para que no la viéramos.
Así que optamos por premiarla. Ella quería una muñeca que había visto en una tienda del barrio, y le dijimos que sería su premio el día que hiciera la caca en su orinal. No se si es correcto premiarlos, pero lo hicimos con toda nuestra mejor intención, a ver si así la motivábamos. Y funcionó. Al cabo de unos días, por fin logramos nuestro propósito, y le regalamos la muñeca.
A partir de ahí ya todo vino rodado. Iba observando el pañal de la noche que cada ´vez más días amanecía seco. Y al final lo retiramos del todo.
Aunque ahora desde la perspectiva que da el paso del tiempo me parece que no nos fue tan mal, la verdad es que el proceso se me hizo un poco duro en algunos momentos.
Con mi hija pequeña está siendo un poco diferente.
La verdad es que ni me lo planteaba, y el día que nos dijeron que empezaban en la guardería a ofrecerles hacer pipí en el orinal, me chocó. La veía tan pequeña…
Pero pensé que por probar no perdíamos nada.
En un principio iba con pañal y nosotros y las profesoras le ofrecíamos ir a hacer pipí. Unas veces lo hacía y otras ya lo había hecho en el pañal.
Hasta que una mañana se puso cabezona y no quiso ponérselo, así que pensando en el hecho de respetar sus ritmos, decidí dejarla sin pañal. Y no se lo hemos vuelto a poner, sólo para dormir por la noche.
Ahora es ella la que nos lo pide, y casi nunca se le escapa.
La caca va mejorando, algunas veces llegamos al orinal, otras no.
Pero durante todo el proceso hay que empatizar con ellos, pensar que es algo que puede que les cueste. Y celebrar mucho los logros.
También hay que hacer acopio de braguitas y calzoncillos, está claro.
El tema de la noche es un poco más lento. Aunque al igual que durante el día, no hay que tener prisa. Nosotros mismos veremos su evolución, y encontraremos el momento de probar a retirárselo del todo.
Mi hija pequeña muchos días se levanta con el pañal seco, y lo primero que hace cuando se despierta es pedirme para ir al baño. Incluso se despierta de noche para pedir pipí. Pero aún hay noches en que se le escapa en el pañal, así que iremos poco a poco.
Es un proceso que no debe ser traumático para ellos, sin presiones, incluso siendo algo divertido. Apoyarlos mucho, celebrar cada logro, respetar su ritmo, y observar día a día su evolución. Y no dejarnos presionar por la sociedad, por los que de todo opinan. Cada niño es un mundo, y los adultos debemos respetarlo.
Se que hay packs en inernet sobre la operación pañal, en plan de juego, con pegatinas, pero no los he probado y no puedo valorarlo.
Comments