Si tenéis una hija de unos nueve o diez años, sabréis de lo que os estoy hablando.
Hablo en femenino porque sólo tengo niñas, no puedo opinar sobre los niños, ya me diréis si es lo mismo o no.
Mi hija tiene nueve años practicamente recién cumplidos. Y tengo la sensación de que crece demasiado deprisa. Y no, no es la típica ñoñería que nos entra a las madres cuando vemos que nuestra bebé ya no lo es. Es que va muy deprisa, y en ciertos aspectos me da vértigo.

Cuando yo tenía nueve años era aún muy niña, en todos los aspectos.
Y hasta hace dos días veía a mi hija como una niña. Y de golpe, casi sin darme cuenta, empieza a comportarse, en algunos momentos, como una adolescente.
He leído que según estudios científicos, actualmente, la pubertad suele llegar antes, se ha adelantado el inicio de los primeros indicios de cambios en los críos.
Y lo estoy comprobando en casa.
A nivel físico, su cuerpo está empezando a cambiar. Muy lentamente, pero empezamos a ver pequeños cambios en ella. Su camino hacia la adolescencia ha empezado. Todavía es muy leve, pero supongo que una vez empieza, el cambio será cada vez más obvio.
Pero claro, los cambios que hemos notado no son sólo físicos. Como ya conté en otro post, ha empezado a avergonzarse de tener pelos en las piernas. En parte debido a que otros niños y niñas de su clase se han reído de ella por ese aspecto. Como os dije , al final hemos optado por la decoloración, y eso la ha dejado satisfecha. De hecho no me ha comentado nada más, y va con shorts al colegio, y tan feliz.
Hace unos días fuimos a comprar unas sandalias de verano. Y ella se puso cabezona con que quería unas con un poco de cuña. Le dije que no me parecían adecuadas a su edad. Y no cedí, le compré unas planas. Y claro, al igual que cualquier adolescente que llevas la contraria, me odió durante casi toda la tarde.
Como sabemos que se hace mayor, le hemos dicho que puede opinar sobre la ropa que quiere comprarse, pero que la última palabra siempre la tendré yo. Si que creo que es bueno irle dando margen, pero no quiero que se piense que puede vestirse como si tuviera 18 años.
Al final, dialogando con ella, tranquilamente, entiende nuestras explicaciones ante algunas negativas, como el tema de los tacones.
Pero claro, los cambios también los estamos notando en su carácter, muy fuerte ya de por sí. Ahora saca más genio, y nos desafía aún más. Contesta mal. Y no le parece nada bien, si vamos a algún sitio, si he hecho tal cosa para cenar, si le he comprado tal camiseta sin que ella me de su opinión, etc
Si en los niños las emociones son explosivas, en los de altas capacidades lo son aún más. Y en esta edad, ya no digo nada. Pasa de la risa tonta al llanto en un segundo. Se ríe por todo, el famoso “pavo” de los adolescentes, y se cabrea y llora porque se frustra y no sabe gestionarlo.
Hay que tener mucha paciencia, pero también imponer algunos límites para que no se nos vaya de las manos.
Yo reconozco que soy blanda en este aspecto y cedo mucho con ella, y me toma el pelo, lo sé. Estoy trabajando en ello, para lograr que ella esté bien, pero sin ceder en depende que momentos. Vamos de cabeza a toda velocidad hacia una de las etapas más duras de los niños.
Porque además están en un momento en que se bañan entre dos aguas, para muchas cosas empiezan a sentirse mayores, y para otras aún son unos niños.
A esto le sumamos la presión social. Los compañeros de clase. Que algunas niñas si que llevan tacones, otras ya llevan tops aunque no les haga falta aún, otras ya tienen móvil… Y claro, veo que necesitan estar a la altura de los demás, sentirse que ellos también forman parte de los guais de la clase.
El equilibrio emocional en estas edades es tan frágil, que en casa debemos estar al 100% con ellos, no podemos despistarnos ni un momento, no podemos bajar la guardia.
Ya mismo mi hija querrá móvil, querrá redes sociales, y nos tocará plantearnos que hacer. Si cedemos, habrá que enseñarla a ser responsable. Ayer vi en la televisión dos críos que estaban en tratamiento por adición a internet. La niña con 9 años ya le habían abierto una cuenta de facebook. Era una niña con muy baja autoestima, y en las redes sociales encontró lo que le hacía sentirse aceptada en el grupo, sentirse querida, sentirse guapa… y se le fue de las manos.
Estamos entrando en una época complicada e intento estar preparada, leer, comunicarme con ella, que confíe en mí, en su padre, que se sienta segura de si misma, que se quiera, que se acepte.
Con amor y con límites, espero conseguirlo.
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