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(NUESTRA) LACTANCIA MATERNA

Foto del escritor: mamatribudoulamamatribudoula

Si alguien me pide consejo, yo siempre recomiendo la lactancia materna.

Es una decisión que debe valorar cada mamá, es muy personal. Pero realmente es el mejor regalo que le podemos hacer a nuestro bebé.

Pero que ninguna mamá que por el motivo que sea, opta por el bibebrón, se sienta mala madre o permita que se lo hagan sentir.

En mi caso, tube claro siempre que le daría la teta a mis hijos. Pero es algo que no siempre es fácil. Hay que aprender, como con todo.

Cuando nació mi primera hija, por mi desconocimiento, no le pedí a la comadrona que me la pusiera al pecho, ni piel con piel. La subió el papá en brazos, y una vez instaladas en la habitación, empezó nuestra nueva aventura.

Como he dicho, no siempre es fácil. No sabía muy bien como colocar a la niña, no acababa de cogerse a la teta, parecía que tenía los pezones un poco para dentro y eso podía interferir un poco de manera negativa… Mi madre salió corriendo a la primera farmacia que encontró a por unas pezoneras, pero no me gustaban, me eran muy incómodas.

Por suerte, vino a visitarme una comadrona del hospital para ver como iba el tema de la lactancia, y nos dió varios consejos para colocar bien a la niña, nos indicó como debía estar la boca de ella para saber que realmente se estaba cogiendo bien, en fin, que nos orientó un poco. Y es algo de agradecer en esos momentos en que andas tan perdida.

Ya en cas, parecía que la niña se agarraba bien a la teta. Pero había días en que me parecía que no se saciaba porque se pasaba horas enganchada a mi teta. A veces se dormía, y se despertaba enseguida llorando de nuevo, así que volvía a ofrecerle la teta. Pero yo, como la mayoría de mamás novatas, no estaba segura de que mi hija se estuviera alimentando bien. Así que acudí a un grupo de poyo que llevaba una comadrona en un Cap cercano a mi casa. Era para mamás y bebés de 0 a 4 meses aproximadamente. Y es lo mejor que pude hacer.

Al llegar el primer día, me presenté, y me eché a llorar, llena de miedos e inseguridades. Las otras mamás me mostraron su apoyo y comprensión porque ellas estaban igual que yo. Eso es muy importante, sentirse arropada, sentir que lo estamos haciendo bien, que nuestros miedos son los lógicos, que todo lo que estas pasando es lo más normal del mundo cuando acabas de tener un bebé. Súper importante, que una mamá nunca se sienta sola en este camino.

En esas charlas semanales, hablábamos de todo un poco, porque todas teníamos un montón de preguntas, y entre todas y con la ayuda de la comadrona, encontrábamos respuestas a todas nuestras dudas. Allí aprendí lo más básico, que la leche de una madre siempre es buena (a no ser que haya algún problema).

A medida que pasaban los días, yo veía que la niña se cogía bien a la teta, cogía peso, que es la mejor prueba de que todo va bien, se dormía plácidamente, estaba tranquila… Poco a poco nos íbamos adaptando y yo cogía confianza en mi misma y en lo bien que lo estábamos haciendo las dos.

Entendí que la leche materna no es sólo comida. Es bebida, es consuelo, es vínculo, es amor, es todo lo mejor de mi para mi bebé.

La lactancia materna con mi hija mayor duró unos diez meses. Fue un destete que yo decidí porque me pedía teta cada hora, y yo necesitaba descansar para ir a trabajar. Cuando empecé a trabajar al principio le costó coger el biberón, pero lo aceptó, al igual que la cuchara. Al destetarla, ella ya tenía por la mano el biberón, y además tuvimos la ayuda del chupete que la relajaba muchísimo a la hora de dormirse.

En general fue un destete poco traumático para ella, aunque no para mí. En otro post os hablaré del duelo por el destete.

Con mi hija pequeña la lactancia materna fue ligeramente diferente. Para empezar, en la sala de parto, ya me la pusieron encima, piel con piel, y allí mismo se enganchó a la teta.

Yo ya me sabía la lección, así que el agarre de la pequeña fue mucho más fácil. Mi confianza en mi misma también era mayor, y eso ayuda mucho. Pero ha sido diferente en algunos aspectos. Con la pequeña me salieron grietas en el pezón, cosa que con la mayor nunca supe que era eso. Y las grietas duelen mucho. La solución fue crema Purelan y que me diera el aire. Y seguir dando de mamar, aunque duela. En unos días mejoró la cosa y seguimos disfrutando de una lactancia feliz.

Aunque me encontré con que una enfermera del cap quería que le diera suplemento de biberón porque según ella, la niña andaba justa de peso. Una niña que nació con 3,500 kg en la semana 37. Así que gracias a mi experiencia y la seguridad que sentía en mi misma como madre, le dige que no pensaba dárselo. Si mi bebé iba cogiendo peso, no tenía intención de cargarme la lactancia materna, tal y como ella pretendía. La producción de leche de la madre se adapta siempre a la demanda de su bebé. A más demanda, más producción. Si parece que se queda con hambre, le ofreces más, la leche materna no se acaba.

Mi comadrona me felicitó por no permitir que una enfermera con poco conocimiento se cargara mi lactancia materna exclusiva.

En esta estapa de lactancia también he sabido lo que era una mastitis, cosa que no tuve con la mayor. Y a pesar de la fiebre y del dolor, seguí amamantando a mi hija sin dudarlo ni un segundo.

La lactancia materna con mi hija pequeña ha durado 21 meses de feliz unión. Pero su alta demanda de teta nocturna me hizo plantearme muy seriamente el destete. No ha sido fácil, pero ha sido la mejor decisión. Han sido 21 meses geniales, de vínculo entre las dos, de abrazos, de miradas, de consuelo. Pero todo llega a su fin.

Mi experiencia con la lactancia materna ha sido muy positiva, porque además he estado siempre muy convencida de lo que hacía. He hecho oídos sordos a los típicos comentarios, sobretodo con la pequeña, de que como que aún tomaba teta con lo mayor que era.

Han habido momentos duros, en los que tienes la tentación de tirar la toalla. En nuestro caso, sobretodo, con el no dormir. El cansancio nos vencía y yo me planteaba darle biberón con cereales para ver si dormía mejor.

Ha habido días de agobio, porque estás todo el día con la teta fuera.

Mi consejo, buscar ayuda. Buscar un grupo de apoyo a la lactancia. Porque la lactancia materna puede ser muy dura, pero también es algo maravilloso.

 
 
 

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