ODIO A MI EX
- mamatribudoula
- 20 ene 2018
- 2 Min. de lectura
El ser humano tiene tendencia a complicarlo todo, en exceso.
Y, como no, en las relaciones personales, más aún.
Hablemos de las relaciones de pareja.

Se supone que en una relación, ha habido amor entre esas dos personas. Entonces, porque cuando se acaba la relación, por el motivo que sea, tenemos que odiarnos?
Ya se lo que me vais a decir, que hay casos en que uno de ellos daña mucho al otro, es cierto. Y cuando alguien te hace tanto daño, debes pasar un duelo para superarlo. Pero una vez pasado ese duelo, hay que saber pegar carpetazo a esa persona. Al fin y al cabo te ha mostrado su verdadera cara, así que casi que puedes sentirte aliviada y agradecida de saber a que tipo de persona tenías a tu lado.
Entonces, es mejor decir adiós, cerrar ese capítulo y volver a empezar, que nunca es tarde para hacerlo.
Y en el caso de que haya hijos es aún peor. Porque esa pareja está destinada a entenderse porque tienen algo muy valioso en común. Y el bienestar de esos hijos debería pasar por encima de todo. Pero por desgracia no es así siempre.
Son incontables los casos de parejas que tras separarse, han decidido comportarse como energúmenos, y odiarse a muerte, utilizando a los hijos para dañar al otro. En realidad lo único que están logrando es hacer un daño irreparable en sus hijos.
Por supuesto que este tema tendrá muchos matices. Yo hablo de casos normales, en que no ha habido malos tratos ni cosas por el estilo. Esos son temas mucho más delicados y hay que tratarlos con mucha cautela.
Volvamos al asunto.
Cuando odias a alguien porque hizo algo que te dañó, cuando no eres capaz de perdonar ni de pasar pagina, en realidad a quién estás perjudicando es a ti misma.
La manera en que uno consiga vivir feliz en paz es esa, saber aceptar lo que pasó, perdonar y seguir con tu vida.
Hay casos en los que no ha pasado nada grave, simplemente había una incompatibilidad de caracteres. Un no entendimiento. Una convivencia complicada. Y en estos casos también se generan rencores, odios y malos rollos. Porque?
Es tan sencillos como sentarse a hablar. Hablar, esa palabra mágica. Y decidir que camino seguir. Juntos o por separado.
Si has amado a esa persona, porque odiarla? No vale la pena. Si actuamos así será un bien enorme para uno mismo.
No es fácil llegar a este punto. Yo misma admito que me cuesta a veces pasar página, pero si nos los paramos a analizar, es lo más sano para nuestro bienestar.
En mi caso, me quedo con lo que he aprendido de mi ex.
En conclusión, YO NO ODIO A MI EX.
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