PERDIENDO LA FE EN EL SER HUMANO
- mamatribudoula
- 13 feb 2018
- 2 Min. de lectura
Hace un tiempo, Mónica de MADRESFERA recomendó una cuenta de twitter, la de Migue Ángel Rodriguez, periodista y trabajador humanitario.
Su cuenta es @Marodriguez1971

Si le seguís no os dejará indiferentes. Hoy he visto un vídeo de como un bebé es rescatado con vida después de un ataque en Siria. Un milagro entre tanta devastación.
Por otro lado, esta mañana estaba viendo la televisión y me ha llamado la atención un anuncio. Era de Unicef, y salía Ewan Macgregor.
Se está haciendo un llamamiento para ayudar a los niños de Siria.
A mi, personalmente, se me encoge el corazón cuando veo las imágenes que cuelga Miguel en su tw, o las del anuncio de unicef, o simplemente las noticias que cada día nos llegan de esa parte del mundo.
Veo esos niños que nos muestran, pasando frío, hambre, llorando, solos, huérfanos, huidos de su tierra… y veo cuanto mal y cuanto dolor hacen los adultos a los niños, los seres más vulnerables, los más necesitados de amor, de protección.
Siempre, en todos los conflictos, de guerras, de hambruna, siempre son los niños quien más sufren.
Y da la sensación de que a los que más mandan les da absolutamente igual todo. Cegados por sus ansias de poder y dinero.
Y al resto de la humanidad? Nos da igual? No podemos quedarnos con los brazos cruzados. Es que no sentimos nada ya ante estas imágenes tan desgarradoras? Nuestros corazones se han hecho inmunes ante las desgracias ajenas?
Yo veo estos niños y lloro, porque su dolor no es merecido. Porque necesitan un hogar seguro, un plato en la mesa, un abrazo, amor, protección. Y les están dando ya desde bien pequeños una lección de vida, sobre la inmensa maldad de algunos seres humanos.
Todas estas imágenes, estos actos brutales, atroces, en que los niños son los más indefensos y los que más sufren, me hacen perder por completo la fe en el ser humano. Después veo tantas y tantas personas que dan su vida por ayudar a los demás, que están allí en medio de esa guerra, dándolo todo de si mismos para darles una oportunidad a esos críos, y siento que no todo está perdido, que aún hay esperanzas.
Podemos ayudar de muchas maneras.
No hace falta que nos vayamos a Siria. Muy cerca nuestro seguro que los hay que necesitan una mano, niños que agradecen una sonrisa, un gesto amable, un plato caliente, un rato de juegos, una chaqueta nueva.
Piénsalo!
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