El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcta la vejiga, el útero y el recto.
Si está debilitado se produce la incontinencia urinaria de esfuerzo, la caída de los órganos intrabdominales y las disfunciones sexuales.
Por eso es tan importante fortalecerlo.

En especial, durante y después del embarazo.
Ya que nos ayudará a:
– eliminar o evitar las perdidas de orina originadas por el peso del bebé sobre la vejiga.
– facilitar el parto y, en algunos casos incluso evitar la episotomía.
– aumentar la circulación sanguínea en la zona rectal, ayudando a curar un posible desgarro y reduciendo la posibilidad de las hemorroides.
– evitar la salida de sitio del útero, vejiga y otros órganos de la zona, tras el parto.
– poder reir, toser, estornudar y saltar, sin miedo a escapes de orina.
– incrementar el placer sexual.
El suelo pélvico se debilita “gracias” al embarazo, al parto, a algunos deportes de impacto, por la menopausia, y por algunos hábitos cotidianos como retener la orina, vestir ropa muy ajustada, por obesidad, estreñimiento, etc.
Por todo esto son tan importantes los ejercicios de Kegel.
Nos tumbaremos cómodamente sobre la espalda, con las rodillas flexionadas y los pies planos sobre el suelo. Siempre con la vejiga vacía.
Apretaremos los músculos como si quisiéramos detener la orina, tirando hacia arriba, contrayéndolos, mientras contamos hasta cinco. Después relajaremos los músculos mientras volvemos a contar hasta cinco otra vez. Repetiremos esta serie diez veces.
hay que ir incrementando el tiempo de contracción y relajación hasta llegar a contar veinte, cuanto más tiempo aguantemos más fuertes se harán.
También podemos hacer este mismo ejercicio de contracción relajación de forma tan rápida como nos sea posible, unas diez veces. E ir repitiendo a lo largo del día.
Otro ejercicio es el que hacemos como un ascensor, ir incrementando la contracción, de manera que empezamos a contraer un segundo, y a cada segundo la fuerza de contracción debe ser mayor. Para relajar, lo mismo, paulatinamente, cada vez haremos menos fuerza hasta la relajación total del músculo.
Ya véis lo importantes que son estos ejercicios y lo sencillos que son. Además se pueden hacer en cualquier momento del día sin que nadie lo note.
También va genial la gimnasia hipopresiva ya que trabaja la zona abdominal y el suelo pélvico pero es un tanto compleja y yo os recomiendo ir un profesional que os enseñe a hacerla correctamente.
Así que a cuidar y fortalecer nuestro suelo pélvico.
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