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REVERTIR LA PRE DIABETES

Foto del escritor: mamatribudoulamamatribudoula

Os pongo en antecedentes.

Mi padre era diabético, insulinodependiente. Mi madre tuvo diabetes gestacional, y ahora debe controlarse mucho para mantener a ralla el asunto, y no tener que medicarse.

Por supuesto, con todas estas papeletas, en mi primer embarazo, el azúcar me subía, y pasé cuatro veces por el suplicio de la curva larga, si si, la de las tres horas. Tuve suerte y al final la cosa quedó en nada.

Pero en mi último embarazo, la cosa se complicó, y ya desde la primera analítica el azúcar estaba por las nubes. Así que me derivaron, de cabeza, al endocrino.

Mi hospital llevaba a cabo un proceso experimental con el cual, las embarazadas con diabetes gestacional, podíamos controlarnos el azúcar, calcular la insulina, desde casa, y vía online pasar los datos al hospital. Y así nos evitábamos ir cada pocos días a consulta.

Tras mi primer registro ya en casa, recibí un sms porque mis datos estaban demasiado alterados, así que me tocó devolver todo el material, y visitarme cada semana, de manera que la enfermera de mi endocrino, repasaba mi libreta con todos los índices glucémicos, y me pesaba.

A pesar de seguir la dieta que ella me mandó, a rajatabla, mi azúcar tenía vida propia, e iba a la suya. Adaptaban las dosis de insulina cada semana, pero ni así se estabilizaba. Y yo seguía perdiendo peso.

diabetes gestacional Imagen 1

(imagen de edublog enfermería)

Hacia el sexto mes de embarazo, y tras la muerte de mi padre, empecé a tener contracciones, por lo que tampoco podía salir a caminar mucho, y eso lo complicaba todo un poco más.

Finalmente, optaron por inducirme el parto en la semana 37 de gestación, porque les preocupaba mi estado de salud.

Tras 24 meses de lactancia, decidí destetar a mi hija, y en las analíticas que me hicieron entonces ya salió el índice glucémico rozando el límite.

He de reconocer que me he olvidado un poco del tema, y no he cuidado mi alimentación como debía. Eso ha hecho que ganara peso y que el azúcar volviese a la andadas. Si a esto le añadimos que soy perezosa para hacer ejercicio, y que siempre tenía una excusa para no salir a correr, pues tengo lo que me toca, prediabetes.

Hace cuatro días que recogí los resultados de la última analítica. Y sonaron las alarmas.

Tengo que ponerme las pilas, YA!

En un mes tengo otra analítica de control, y en unos días me visitará mi enfermera para ayudarme con la dieta.

De momento, he buscado por internet en webs fiables de asociaciones de diabéticos, para empezar a cuidar mi alimentación, no voy a esperar ni un día más.

He empezado a cambiar algunos hábitos alimenticios, tales como no comer casi pan, ahora me hago el bocadillo de la mañana mucho más pequeño y lo complemento con una fruta o un yogur griego sin azúcar. Por supuesto el café con leche sin azúcar también, y como me gusta así, no le añado ningún edulcorante, y a los yogures tampoco, todo es cuestión de acostumbrar al paladar.

Y para la comida y cena intento basarme un poco en el método del plato. En que consiste?

plato

(imagen del Pozo Bienestar)

La mitad del plato son verduras y hortalizas variadas, si alguna puede ser en crudo mejor. Y añadimos dos o tres piezas de futa variada al día.

La otra mitad del plato se divide a su vez en dos mitades también, una que serán las proteínas, la carne blanca, el pescado, las aves, los huevos y frutos secos, y limitaré la carne roja, los embutidos y el queso.

La otra parte serán los hidratos de carbono, o sea, pan, arroz y pastas integrales. también legumbres, aunque aquí hay que tener presente que también son fuente de proteína, y las patatas. El pan blanco, arroz y pasta blanca mejor limitado.

Recomiendan beber abundante agua, y se puede tomar café e infusiones sin azúcar, como mucho con algún edulcorante, y por supuesto limitar bebidas azucaradas.

La leche y yogures de una a tres raciones al día, no más.

Para complementar la alimentación saludable, me he propuesto, esta vez si, en serio, ponerme las pilas con el deporte. Porque ya no es cuestión de verse bien, es que ahora ya hablamos de salud, y esto ya es serio.

Tal como me dijo la doctora, no voy a agobiarme, ya que por sus palabras, tengo esperanza en que haciendo bien las cosas, equilibraré mis índices glucémicos, y que al menos de momento, no me haga falta ninguna medicación para controlar la diabetes.

Y aquí empieza mi cambio de hábitos, de una forma definitiva, para cuidarme y quererme aún más.

Os iré informando de los progresos que espero se den en mi.

 
 
 

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